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election that divided Mexico /
July 2006
ÉXICO,
DF — "Hoy, cambio o continuidad", anunciaba el domingo
el diario izquierdista La Jornada a los mexicanos que salieron la
soleada mañana capitalina a participar en la histórica
elección presidencial.
Esa
división, que en los últimos meses conmovió
a la sociedad mexicana —entre el cambio de izquierda propuesto
por Andrés Manuel López Obrador (PRD) y la continuidad
conservadora de Felipe Calderón Hinojosa (PAN)— se
infiltró hasta el hogar de Valeria Bravo y su pareja Mario
Bretón. Ella votó al perredista, él a su enconado
rival.
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| Voting
in the Colonia Doctores... ++
PHOTO: Diego Graglia |
Bravo,
de 34 años, trabaja en una empresa de análisis de
tecnología y Bretón, de 31, en una consultora de recursos
humanos. Con su diferencia de opiniones, esta pareja era un ejemplo
más de que el domingo los mexicanos votaron tanto para que
su candidato ganara como para alejar al rival de la presidencia.
"Si
gana Calderón, será lo mismo que ha apoyado [el presidente]
Fox: el enriquecimiento de un sector de este país y poco
apoyo a la gente más necesitada", dijo Bravo al salir
de su casilla de votación en el arbolado vecindario La Condesa.
Votó a López Obrador, añadió, porque
espera un mayor énfasis en la educación y en el combate
a la pobreza.
Para
Bretón, López Obrador "es una persona poco tolerante,
autoritaria. No es Hugo Chávez, pero sí es una persona
que toma decisiones radicales, y eso va en contra de la democracia".
Según él, Calderón significaría una
economía estable y un líder abierto al diálogo.
La
joven pareja y otros votantes entrevistados en la capital reflejaban
en sus opiniones el resultado de una campaña larga y sucia,
que duró casi seis meses y en la que los agravios personales
y las denuncias fueron en aumento.
El
efecto de la campaña de Calderón, dedicada a atacar
la figura de López Obrador, se vio en las opiniones de los
votantes panistas, casi todas descalificadoras del candidato de
izquierda.
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| ...and
voting in Polanco ++
PHOTO: Diego Graglia |
"López
Obrador me da miedo porque es una persona que le vende promesas
falsas a la población", dijo Lizette Benítez,
de 28 años, coordinadora de ventas de una empresa extranjera.
De
otro lado, los votantes perredistas insistían en la necesidad
de reducir la desigualdad, en sintonía con las promesas de
su candidato de poner primero a los pobres y también de sus
enfrentamientos públicos con el sector empresarial.
Lilia
Lecuona, maestra pensionada de 58 años, señaló
orgullosa hacia su ventana, donde colgaba un estandarte amarillo
de la Coalición para el bien de todos, integrada por el PRD
y otros dos partidos.
"Todos
somos pobres en México", dijo. "Los ricos son unos
cuantos […] No puede ser que los empresarios amasen esas cantidades
industriales de dinero, cuando el verdadero obrero gana el sueldo
mínimo".
n
La Condesa, un vecindario con muchos restaurantes de moda pero donde
gran parte de la población sigue siendo de clase media, las
opiniones estaban divididas entre los dos candidatos mayoritarios.
Pero el contraste en las preferencias de voto era mucho más
notorio al visitar zonas de la ciudad donde la riqueza o la pobreza
están notablemente más concentradas.
"Calderón
va a tratar de conciliar todas las fuerzas políticas",
dijo el empresario Carlos Sánchez de la Peña, de 55
años, y uno de los varios entrevistados en el barrio de Polanco
que dijeron preferir al PAN.
Auxiliada
por una sirvienta de uniforme, una anciana llegaba a votar a la
explanada del parque Abraham Lincoln.
En
los restaurantes de categoría que dominan los alrededores,
las familias dejaban sus autos en el estacionamiento antes de entrar
a almorzar.
En
el vecindario Doctores, una zona de clase trabajadora en el centro
de la capital, los vecinos votaban en la escuela primaria Revolución,
en cuya fachada un cartel anunciaba clases nocturnas para adultos.
María
Concepción Méndez, vendedora ambulante de comida de
45 años, salía al fuerte sol de la tarde tras votar
por López Obrador. "Espero que ayude a la gente humilde,
a la gente que lo necesita", dijo. "Que haya un país
más parejo, con beneficios para la gente humilde".
tro
vecino de Doctores, el vendedor ambulante Nemorio Reyes, de 35 años,
prefirió mantener en secreto su voto.
Sin
embargo, se quejó de que gana entre 100 y 120 pesos al día
(alrededor de $10) y dijo que los principales problemas que deberá
solucionar el próximo presidente son la falta de empleo y
la delincuencia. Reyes espera que el candidato por el que votó
ayude a los más pobres.
"Calderón
es lo mismo que ahora", opinó. "[Con él]
no va a haber mejoras".
Valeria
Bravo y Mario Bretón, los jóvenes de La Condesa, admitieron
que su vida privada reflejó tan fielmente la polémica
nacional que, en los últimos meses, tuvieron varios desacuerdos
por las elecciones que se avecinaban.
"Ayer
todavía hubo uno", dijo Bretón con una sonrisa.
"Es una muestra de lo que es el país, la democracia".
Luego
señaló hacia la tranquila casilla de votación,
instalada en un garaje, y dijo: "Si fuéramos el México
de hace doce años, seguramente habría conflicto".
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