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NY Daily News
» Candidatos
a alcalde enrollados en la lucha por el voto hispano /
Nov. 2005
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El artículo
en inglés en las páginas centrales de VNY, que
en esa época era bilingüe. |
or
primera vez en la historia—y tras décadas de intentos
fallidos— un latino es candidato a alcalde de Nueva York en
una elección general. A pocos meses de la histórica
victoria de Antonio Villaraigosa en Los Ángeles, uno se imaginaría
que cada voluntario, activista, líder comunitario y consejero
político latino está trabajando día y noche
por un triunfo de Fernando Ferrer.
¿Verdad?
No
tan rápido, amigo. La respuesta es “No”.
Aunque
se enfrenta al político latino más conocido de la
ciudad, la campaña de reelección del alcalde Michael
Bloomberg no se da por vencida y pelea con uñas y dientes
por cada voto hispano.
Su
principal arma en esta estrategia es un grupo de políticos
latinos demócratas y republicanos, de alto perfil público
y con décadas de experiencia en la política neoyorquina
que impulsan el "esfuerzo hispano" del alcalde y no tienen
ninguna timidez a la hora de criticar a Ferrer.
“Él
piensa que, por la sencilla razón de que su apellido es Ferrer,
el hispano está obligado a votar por él. Lamentablemente,
no es así”, dice el locuaz empresario y activista dominicano
Fernando Mateo, un militante republicano que actúa como director
del equipo y principal crítico de Ferrer.
Igual
que Bloomberg en la alcaldía, su equipo latino trabaja en
un salón abierto y sin divisiones en los cuarteles generales
de la campaña, en un piso 19 con vistas a Bryant Park. Allí,
entre otros, suele verse a la ex presidenta de la Junta de Educación
y ex aliada de Ferrer Ninfa Segarra, la ex funcionaria del Gobernador
Pataki Shirley Rodríguez-Remenesky y la periodista dominicana
Maxy Sosa, a cargo de las relaciones con la prensa hispana. El maestro
salsero Willie Colón y el ex congresista y pionero de la
política hispana Herman Badillo son dos de los co-presidentes
de la campaña.
Obviamente,
al apoyar al candidato blanco, multimillonario y republicano en
lugar del demócrata hijo de puertorriqueños en la
elección más importante de su vida, estos políticos
se ganaron la antipatía de los aliados de Ferrer. Algunos
hasta los califican de mercenarios.
Pero
los latinos pro-Mike se justifican diciendo que Ferrer “se
desapareció” tras su derrota a manos de Mark Green
en 2001 y de los ataques del 11 de septiembre. Y argumentan que
Bloomberg es tan buen alcalde que los obliga a dejar el orgullo
étnico de lado.
“Creo
que esta vez no puedo votar por un latino porque sea latino”,
dice Rodríguez-Remenesky. “Tengo que votar mi conciencia”.
os
simpatizantes de Ferrer descalifican al equipo Bloomberg diciendo
que son sólo trabajadores a sueldo sin influencia sobre los
votantes y remarcan que los funcionarios electos hispanos de toda
la ciudad están alineados detrás de Freddy.
“Porque
pueden contratar a mucha gente, creen que eso es tener apoyo latino”,
dice el ex presidente de la Federación Hispana Luis Miranda,
desde hace tiempo uno de los consejeros íntimos de Ferrer
junto a su socio Roberto Ramírez, ex líder del Partido
Demócrata del Bronx. “[Bloomberg] ha empleado a muchos
latinos, pero en este momento no tiene el apoyo de ningún
oficial electo latino”.
“Es
una minoría muy pequeña”, dice el presidente
de El Bronx, Adolfo Carrión. “Pueden pagarle a individuos
bastante y, para mí, no es una indicación del sentimiento
del pueblo hispano en la ciudad”.
Además,
argumenta la gente de Ferrer, él no necesita contratar a
nadie para saber cómo llegar a los latinos. “Él
ha trabajado con la comunidad latina y las demás comunidades
por muchos años”, asegura la vocera Maibe González.
“No tiene que cubrir esa desconexión que tiene el alcalde”.
“Tenemos
que cuestionar si esos dirigentes [apoyando a Bloomberg] realmente
tienen influencia en nuestras comunidades”, dice el concejal
por el Alto Manhattan Miguel Martínez, otro aliado de Ferrer.
“Están defendiendo su trabajo más que una posición
política o social. Son mercenarios, lo hacen por un salario”.
Como
explicación de la falta de apoyo entre los funcionarios electos
hispanos, la campaña de Bloomberg desliza que si alguno rompiera
con la disciplina partidaria, se arriesgaría a ser castigado
por los líderes demócratas en El Bronx. “Ellos
asustan”, dice Mateo. “Te dicen: ‘Te voy a tirar
un candidato’. Así no se trabaja”.
egún
algunos analistas, esta división entre políticos latinos
—en el momento clave en que un latino logra ser candidato
de uno de los partidos mayoritarios— es un síntoma
de los profundos conflictos en la cada vez más diversa escena
política latina de la ciudad. Muestra, por ejemplo, la tensión
entre el liderato demócrata de El Bronx, el tradicional bastión
del poder puertorriqueño en Nueva York, y los que no pertenecen
a esa estructura.
“Freddy
no convocó a mucha gente”, dice Angelo Falcón,
presidente del Instituto de Política Puertorriqueña.
“A la gente le hubiera gustado un acercamiento de su parte,
pero él no es muy receptivo con la gente. Entonces, es más
fácil que se vayan con Bloomberg, porque Bloomberg los estaba
convocando”.
Por
otra parte, según Falcón, los políticos que
no pertenecen a la estructura de poder del Bronx se siente "incómodos"
ante la perspectiva de una administración Ferrer. "Si
la ‘mafia puertorriqueña’ va a tomar control
de la alcaldía", dice, "la gente siente que van
a hacer mejores tratos con Bloomberg".
Ferrer
no está de acuerdo. “Mi campaña representa el
arco iris neoyorquino, especialmente en la comunidad nuestra. Mis
dos principales asesores son latinos”, dijo en medio de una
agitada mañana de campaña. “También hay
muchos hispanos, voluntarios y donantes, que se acercan a la campaña
de buena fe”.
A
pesar de la intensa ofensiva de la campaña de Bloomberg,
se estima que la mayoría de los hispanos igual votará
por Ferrer. En una encuesta hecha en julio por la Federación
Hispana, 54% eligió a Freddy contra un 27% que optó
por el alcalde. En septiembre, en la primera encuesta de Quinnipiac
University tras las primarias, 57% de los hispanos consultados estaban
con Ferrer y 31% con Bloomberg.
Pero,
calculadora en mano, Bloomberg sabe que no necesita ganar una mayoría
del voto latino: le alcanza con robarle a Ferrer una cuota importante
de su principal núcleo de apoyo.
no
de los barrios donde la competencia por votos parece más
intensa es el bastión dominicano de Washington Heights, donde
la campaña de Bloomberg abrió una oficina en agosto
pasado. Aunque los expertos dicen que los dominicanos en general
votan igual que los puertorriqueños, es evidente que el equipo
del alcalde apuesta contra esas predicciones y espera resultados
particularmente buenos en este distrito.
Ana
Viña, una vecina de la calle 181, es una votante ideal para
ellos. "Del hispano ni me hablen, porque nunca me gustó
ese tipo", dijo en una mañana soleada hace poco, mientras
esperaba en la lavandería de su cuadra. "Me gusta Bloomberg",
siguió. "Él ha hecho un trabajo perfecto ...
No va a buscar dinero, va a ayudar al pueblo".
A
pocas cuadras de allí, Águeda Solano, de 61 años,
dijo preferir a Ferrer. "A mí no me gusta Bloomberg,
porque él es muy negociante", dijo, y añadió
que al alcalde le importan más las corporaciones que la gente
común. "Ferrer se preocupa por la comunidad y eso me
gusta mucho".
Ferrer
necesita una amplia mayoría del voto hispano, pero también
que muchos latinos vayan a votar. En septiembre, se colocó
un as en la manga al lograr el apoyo oficial del sindicato de trabajadores
de salud 1199 SEIU, conducido por el puertorriqueño Dennis
Rivera. Con 117.000 miembros y una maquinaria electoral aceitada,
el sindicato puede ser una ayuda clave para llevar votantes a las
urnas.
Otro
factor de peso es el voto afroamericano, del cual Ferrer necesita
asegurarse una mayoría para poder tener una posibilidad de
mudarse a Gracie Mansion. Bloomberg parece haber logrado apoyos
considerables en la comunidad negra. En la encuesta de Quinnipiac,
Ferrer se llevaba un 46% y Bloomberg, un 39%.
No
está claro si la existencia del equipo latino pro-Bloomberg
—y los porcentajes favorables de aceptación del alcalde
entre los hispanos— también son una señal de
que los latinos están cambiando de partido.
“Hay
una migración hacia el Partido Republicano en todo el país
de parte de ciertos componentes de la comunidad latina. Esto demuestra
la diversidad de la comunidad”, dice el profesor Philip Kasinitz,
quien conduce el departamento de sociología en el CUNY Graduate
Center. En Nueva York, esa diversidad se hace patente en grupos
como los votantes sudamericanos de clase media que son dueños
de sus casas de Queens, quienes difícilmente voten igual
que los puertorriqueños de El Bronx, dice Kasinitz. Ése
grupo demográfico le dio muy buenos dividendos a Bloomberg
en 2001, agrega.
tros,
Falcón entre ellos, opinan que es posible que altos porcentajes
de latinos en Nueva York voten a candidatos republicanos a los cargos
más importantes (como Bloomberg, su antecesor Rudy Giuliani
o el gobernador George Pataki) sin por ello dejar de identificarse
con el Partido Demócrata.
Pero
incluso un demócrata, el asambleísta domínico-americano
por Queens José Peralta, reconoce que los jóvenes
como él tienen problemas para crecer políticamente
dentro de las rígidas estructuras de su partido. Y esto podría
llevar a algunos a buscar refugio en el partido rival.
“Los
líderes del Partido Demócrata . . . tienen que ser
un poco más receptivos, algunos se están olvidando
de la nueva generación”, dice Peralta. “Los republicanos
están haciendo un buen trabajo de comunicar su posición
a los nuevos inmigrantes: ‘Estamos aquí, con las manos
abiertas’”.
Hasta
el 8 de noviembre no se sabrá si el "esfuerzo hispano"
del equipo Bloomberg dará sus frutos. Pero, hasta el día
de las elecciones, las dos campañas —donde todos se
conocen desde hace muchos años— se seguirán
arrojando munición pesada.
“Ferrer
no tiene la visión y capacidad de liderazgo que hace falta”
para ser alcalde, dice Ninfa Segarra, quien fue a la escuela secundaria
con el demócrata. “Algún día habrá
un candidato latino que las tendrá, pero Freddy no es ese
candidato”.
Los
latinos pro-Mike, responde Adolfo Carrión, todavía
están a tiempo de cambiar de opinión.
“Yo
espero, aunque estén recibiendo una compensación de
la campaña, que en su momento privado en la urna hagan lo
correcto para el desarrollo de nuestra comunidad políticamente”,
dice. “Todo el mundo tiene que vivir con su conciencia”. |